07 de febrero de 2012
(FRANCISCO GARCÍA PÉREZ) Quizá su padre John le dijese alguna vez cuando lo llevaba de excursión a Higham y pasaban ante una hermosa casa de dos plantas y ático, la Gad's Hill Place: «Hijo mío, si te esfuerzas y trabajas duro, algún esta casa será tuya». El padre de Charles Dickens era un tanto fantasioso, fanfarrón, propenso a endeudarse y tocado sin duda por un optimismo tan continuo como inexplicable. Pero acertó entonces: su hijo se esforzó y trabajó tan duro que el agotamiento prematuro le llevó a la tumba en 1870, a los 58 años de edad.
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